Los productores yerbateros de Misiones denunciaron que reciben entre $230 y $280 por kilo de hoja verde, cuando necesitan al menos $630 para cubrir los costos.

El sector yerbatero atraviesa una profunda crisis económica que amenaza la continuidad de miles de pequeños productores de Misiones, afectados por la caída de los precios de la hoja verde, el incremento de los costos y las dificultades para sostener sus explotaciones. Las organizaciones rurales responsabilizan a la desregulación del mercado impulsada por el gobierno de Javier Milei y advierten que actualmente los agricultores trabajan a pérdida.
Este situación se agudizó tras la desregulación de las funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), impulsada por el gobierno de Javier Milei, que eliminó la potestad del organismo para fijar precios mínimos de referencia.
Las condiciones actuales obligan a trabajar por debajo de los costos reales de producción, en un contexto afectado por la fuerte inflación y los reiterados incrementos en el valor de los combustibles.
Ante el escenario actual de desregulación en Argentina, los principales ganadores económicos son los grandes molinos y acopiadores concentrados, según denuncian de forma unánime las asociaciones y dirigentes de productores.
Al eliminarse la potestad del INYM para fijar precios de referencia, un grupo reducido de grandes firmas con alta capacidad de acopio concentra el negocio. Compran la hoja verde a los productores a valores muy devaluados ($230 a $280) y estiran los pagos hasta 120 días, absorbiendo una diferencia extraordinaria o “renta extraordinaria” sobre un volumen de mil millones de kilos de hoja canchada al año.
Históricamente, el agricultor primario recibía al menos entre el 8% y el 9% del valor total del paquete en góndola. Con la desregulación, esa participación de los productores cayó a un piso histórico de cerca del 4%, quedando la diferencia del valor final retenida en las etapas de industrialización y comercialización.
El éxito del boom exportador y el crecimiento de los márgenes de rentabilidad global en el mercado externo benefician casi con exclusividad a este grupo concentrado de exportadores, sin trasladar esas ganancias al agricultor que sostiene la actividad en la tierra.
La crisis también se refleja en los volúmenes de producción. La cosecha acumulada durante 2026 registra una caída interanual superior al 5%, mientras numerosos agricultores enfrentan deudas y algunos deben trasladarse temporalmente a países vecinos para conseguir ingresos.
Frente al reclamo del sector primario, el Gobierno defiende el libre mercado, la baja de precios al consumidor y el crecimiento de exportaciones


