Las protestas estudiantiles en Francia corresponden a una de las mayores crisis de movilización juvenil de las últimas décadas, desatada por el deterioro de la infraestructura escolar, la falta de profesores y el rechazo al plan presupuestario para 2027 del gobierno de Sébastien Lecornu, primer ministro francés.
Los estudiantes denuncian falta de mobiliario, aulas en mal estado, carencia de docentes y recursos insuficientes, especialmente en los institutos de la periferia parisina y barrios desfavorecidos.
El malestar se intensificó con el anuncio del plan de ahorro fiscal del gobierno de Sébastien Lecornu, impulsado en medio de la elevada deuda pública del país.

Foto DW
El movimiento comenzó entre alumnos de secundaria y ahora ha alcanzado una dimensión nacional.
La jornada de movilización de ayer llega después de varios episodios graves: un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano la víspera en Lens (norte) tras la explosión de una granada, mientras que en Tours (centro), un estudiante de 16 años perdió la visión de un ojo durante un bloqueo la semana pasada.
Mientras que el suceso de Lens está bajo investigación para establecer las circunstancias de los hechos, en el de Tours la Fiscalía indicó que las lesiones del menor eran compatibles con el impacto de un proyectil disparado por un lanzador de balas de defensa (LBD), utilizado por las fuerzas del orden francesas.
Las autoridades han desplegado un importante dispositivo policial ante el temor a nuevos incidentes, después de varios días de bloqueos y enfrentamientos que han causado numerosos heridos, algunos de carácter grave.
Las movilizaciones han dejado choques violentos con la policía antidisturbios, con el uso de gases lacrimógenos y daños materiales (como incendios de mobiliario urbano)
Hasta el momento, más de 5.000 personas han sido detenidas y unos 1.800 institutos han sido bloqueados o cerrados.
El presidente Emmanuel Macron convocó a última hora de ayer una reunión de crisis en el Palacio del Elíseo junto al primer ministro Sébastien Lecornu y los principales miembros del gabinete para trazar una estrategia de salida urgente.
El primer ministro Lecornu tiene previsto pronunciar un discurso público para abordar las protestas escolares y el polémico presupuesto de 2027. Paralelamente, ordenó a sus ministros acelerar respuestas prácticas a las demandas estructurales (como la falta de profesores y el mantenimiento edilicio), aunque reiteró su condena a la “violencia extrema”.
Lejos de desactivarse, la indignación sigue canalizándose en las calles. Diversas agrupaciones estudiantiles ya han realizado llamamientos para nuevas jornadas nacionales de protesta este jueves, con la intención declarada de extender la presión social en paralelo al inicio del debate legislativo del presupuesto el próximo 12 de octubre.


