Brasil decidió retirar a su embajador de la Argentina, hoy representado por Julio Bitelli, y, además, rebajó al mínimo su relación diplomática con el gobierno de Milei: de ahora en adelante será de encargado de negocios y no habrá un diplomático de carrera en la embajada.
Milei lo llamó “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”.

A partir de ahora Brasil rebaja su presencia diplomática y, hasta nuevo aviso, al frente de la embajada en Buenos Aires quedará el encargado de negocios. Es, sin duda, el peor momento de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y Brasil desde la restauración de la democracia. Por el momento, la cancillería brasileña le indicó al embajador Julio Bitelli que no regresará a Buenos Aires. En tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino no emitió opinión sobre lo acontecido.
El conflicto comenzó luego de la visita de Milei a Brasil para apoyar a Flavio Bolsonaro en la carrera por la presidencia. Allí, el presidente argentino calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También insultó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”.
El domingo, Milei reiteró sus ataques contra el presidente brasileño. En un programa de televisión, aseguró que la supuesta “campaña antiargentina” viralizada en redes sociales durante la Copa Mundial de Fútbol fue motorizada “con recursos e influencers” por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y el presidente Pedro Sánchez en España. Lo dijo sin presentar una sola prueba. Tampoco se la pidieron.
Ahora bien, el reinicio de las agresiones contra Lula está claramente enmarcado en un intento por incidir en la campaña presidencial de Brasil. Milei, que responde sin chistar a las órdenes de Donald Trump y al que quiere halagar en todo momento para poder ser su referente en América del Sur, insistió con los ataques al mismo momento en que el gobierno de los Estados Unidos canceló la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Viotti. El argumento esgrimido por la Casa Blanca es una supuesta medida de reciprocidad por la demora del gobierno brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense, Danny Parson, designado para Brasilia.
“Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, insistió Milei contra Lula y manifestó que el objetivo de su injerencia política en Brasil fue “cambiarle el signo” político.
“Por el bien de los brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno, de encima”, sostuvo este martes durante una entrevista con un canal de streaming. Además, insistió en que Lula “estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña presidencial argentina de 2023 para favorecer a Sergio Massa.
“Cuando yo arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es mayoritariamente azul y lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil está rojo”, señaló el presidente argentino, que la semana pasada estuvo presente en la asunción de Keiko Fujimori en Perú y ahora viajará a Colombia para participar de la asunción del ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella.
Estas últimas declaraciones de Milei fueron el detonante final para la decisión que se tomó en Brasil. Por ahora, no volverá el embajador Bitelli a la Argentina y la relación bilateral quedó reducida a un mínimo histórico. Las consecuencias de algo así para la Argentina con su principal socio comercial son difíciles de dimensionar.
Con información de Página 12


