El consumo masivo en Argentina acumula una contracción de casi 3% interanual en el primer semestre de 2026 hilando seis meses consecutivos en rojo. En junio, el retroceso fue del 2,7%, registrando fuertes caídas en rubros como desayuno y merienda (-7,7%) e indumentaria, mientras que el consumo de carne vacuna tocó su nivel más bajo en 30 años.

Los indicadores reflejan una marcada retracción en las ventas de alimentos y artículos de primera necesidad en canales tradicionales. El impacto en el sector comercial y manufacturero ha encendido alertas, ya que una parte del empresariado prevé reducir plantillas o disminuir horas trabajadas debido a la falta de actividad en el mercado interno.
Supermercados y autoservicios: En el primer semestre, el indicador sufrió una merma cercana al 3% según el relevamiento de la consultora Scentia.
Sector Cárnico: El consumo de carne vacuna descendió 11% el primer semestre, marcando mínimos históricos.
Factores inflacionarios y poder adquisitivo: La recuperación del poder adquisitivo se presenta como el principal desafío, afectando la capacidad de compra de los hogares.
Comercio electrónico: Es el único segmento que logró mostrar números positivos de crecimiento.
El dato del mes de junio contrasta con la señal que había dejado mayo, cuando la caída se había moderado a 1,6% y desde la propia consultora Scentia se anticipaba que una menor presión inflacionaria podría empezar a revertir el deterioro del consumo. Esa reversión no se produjo. Lejos de consolidar una mejora, junio registró la peor performance mensual de los últimos trimestres, con una retracción que se extendió a casi todos los canales de venta.
Tomando enero de 2023 como base 100, el consumo de junio de 2026 se ubicó en 82,9 puntos, dos puntos por debajo de los 84,8 que había marcado en mayo. El pico de esa serie se alcanzó en diciembre de 2023, cuando el índice llegó a 111, y desde entonces la tendencia fue descendente sin que ningún mes haya logrado una recuperación sostenida.
Los kioscos y almacenes de barrio registraron la peor caída mensual con una baja del 4,6% interanual, seguidos por los mayoristas -cayó 3,3%- y los supermercados de cadena con una caída del 2,6 por ciento. Los autoservicios independientes retrocedieron 1,6% y las farmacias, que en mayo habían crecido 2,3%, cerraron junio sin variación (0,0%).
Mientras los canales físicos retrocedieron de manera generalizada, el comercio electrónico aceleró su expansión. El alza de 41% interanual de junio supera el 29,9% que había registrado en mayo y eleva el acumulado anual a 34,8 por ciento.
Este crecimiento del e-commerce no alcanza para equilibrar la caída del consumo masivo. Aunque las ventas online resisten con un crecimiento interanual superior al 40%, representan una porción pequeña del volumen total, por lo que no logran compensar el desplome en los canales físicos


