El consumo de carne vacuna en Argentina cayó un 11,5% durante el primer semestre del año, situándose en su menor nivel de los últimos 30 años. El promedio per cápita descendió a 47 kilos por habitante al año, impulsado por precios de los cortes que subieron 53,6% interanual.

Los principales factores que explican la retracción en el mercado interno:
- Impacto en el bolsillo: El aumento de los precios de la carne superó a la inflación general y a la recuperación de los salarios, afectando el poder adquisitivo.
- Reemplazo por otras proteínas: Ante el encarecimiento del rubro vacuno, parte de la demanda se volcó a alternativas más accesibles como el pollo o el cerdo.
- Aumento de las exportaciones: La caída del consumo doméstico coincidió con una mayor orientación de la industria hacia los mercados internacionales.
Según el último informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento del mercado doméstico de carne vacuna cayó 11,5% en la comparación interanual durante enero-junio de este año. El consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132 mil toneladas menos que en el mismo período de 2025. Fue, además, el peor primer semestre de los últimos 30 años.
De acuerdo con los datos que releva el Indec y que la cámara recopila en su informe, el rubro carnes y derivados acumuló un incremento de 45% en los últimos doce meses, muy por encima del 33,5% que marcó el índice general de precios al consumidor en el mismo período. Dentro de ese rubro, fueron los cortes vacunos los que más treparon, con un alza de 53,6% anual, mientras que el pollo entero, que compite como sustituto en las decisiones de compra de muchas familias, aumentó a un ritmo bastante menor, de 29,9% anual. Esa brecha ayuda a explicar por qué buena parte de los consumidores optó por reducir las cantidades adquiridas o por volcarse hacia otras proteínas.


