Murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora e histórica referente en la lucha por los derechos humanos. Estaba internada en el Hospital Italiano desde hacía varios días. La noticia se conoció el domingo por la tarde.
Almeida tenía 95 años y era reconocida como una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Su trayectoria en la defensa de los derechos humanos se extendió por casi cinco décadas encabezando a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Su rol trascendió lo partidario y será recordada por su constante consigna “la única lucha que se pierde es la que se abandona“.

Lydia Estela Mercedes Miy Uranga nació el 28 de junio de 1930. La llamaban “Taty”. Su padre, que se retiró con el grado de teniente coronel, integraba el arma de caballería; su madre era ama de casa. La familia, por el destino militar del padre, vivió en varias ciudades del interior hasta que se asentaron en Lacroze y Cabildo, pleno barrio de Belgrano.
En su hogar paterno, no simpatizaban con el peronismo. Las hermanas se casaron con integrantes de la Fuerza Aérea. Su hermano Carlos llegó a ser coronel del Ejército.
En Buenos Aires, Taty se recibió de maestra y, a los 21 años, se casó con Jorge Almeida, que también venía de familia castrense. Un accidente lo dejó fuera de las fuerzas, y se dedicó a trabajar como despachante de aduanas. Con Jorge tuvieron tres hijos: Jorge Martín en 1953; Alejandro Martín en 1955 y María Fabiana en 1956.
El matrimonio duró hasta 1970.
Su ingreso al movimiento de derechos humanos estuvo directamente ligado al secuestro de su hijo Alejandro Martín Almeida. Tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando, en junio de 1975, desapareció a manos de la organización paraestatal conocida como la Triple A.
Taty le consiguió empleo a Alejandro en Télam. Uno de sus cuñados era el interventor de la dictadura de la Revolución Argentina. Alejandro no dudó en organizar protestas contra su propio tío.
En 1974, Alejandro ingresó a trabajar al Instituto Geográfico Militar. Para entonces, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).
Cuando lo desaparecieron, Taty empezó a peregrinar. Fue a golpear las puertas de militares conocidos: Orlando Ramón Agosti, Leopoldo Fortunato Galtieri, Albano Harguindeguy y Ramón Camps, entre otros.
El 24 de marzo de 1976, ella tuvo cierta esperanza. Pensó que, con la irrupción de los militares –los conocidos de su familia–, iba a tener alguna respuesta. Nada de eso ocurrió. Tardó en sumarse a las Madres de Plaza de Mayo. Temía que la consideraran una espía por su entorno familiar.
Tomó coraje y se acercó a la Casa de las Madres, que estaba en la calle Lavalle. Lo primero que vio fue la pared repleta de los rostros de los desaparecidos. Por primera vez, sintió que la tragedia que estaba viviendo desde junio de 1975 no la afectaba únicamente a ella.
Nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni supo con certeza qué ocurrió con él tras el secuestro. Hasta el final de su vida, Almeida siguió viviendo en el departamento de Palermo desde el que vio partir a su hijo por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.
De acuerdo a lo trascendido, el velatorio de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo será en el sindicato de Telecomunicaciones FOETRA (Av. Hipólito Irigoyen 3171), este lunes 15 a partir de las 14 hasta las 24hs. y el martes 16 de 8hs. a 12hs.


