La desaparición de Agostina Vega sumó en las últimas horas un elemento clave para la investigación: un video de una cámara de seguridad que muestra a la joven entrando a la casa del único detenido por el caso.

El detenido, identificado como Claudio Gabriel Barrelier, aseguró inicialmente que la adolescente se había retirado caminando de la zona luego de haber estado con él. Sin embargo, el registro difundido este miércoles por cámaras de seguridad, muestra a Agostina ingresando a la vivienda ubicada en barrio Cofico y, según trascendió, no hay imágenes posteriores que la muestren saliendo del lugar. Mientras continúan los rastrillajes y las pericias, la causa avanza bajo estricto hermetismo.
Barrelier estuvo más de tres horas presentando su declaración. Fue indagado por el fiscal Raúl Garzón, quien aclaró que ejerció su derecho a la defensa. Garzón aseguró que el “epicentro” de la busqueda de la menor sigue siendo Córdoba, descartando, que la hayan trasladado a otra provincia.

“La actividad continúa intensamente para dar con el paradero de Agostina, se la está buscando con todos los recursos y reconstruyendo lo que ha sucedido”, afirmó el fiscal a la prensa. En paralelo, reconoció que todavía no cuentan con una pista sólida: “Aún no tenemos certezas”.
Por otro lado, el abogado defensor de Claudio Barrelier, Jorge Sánchez del Bianco, habló con la prensa tras la audiencia indagatoria y detalló que en el allanamiento al domicilio de su cliente solo se secuestraron los teléfonos celulares de quienes residen allí. Explicó que en esa vivienda, además del detenido y su hija, desde enero vive un matrimonio en la parte superior de la casa.
El letrado informó, por pedido expreso de su defendido, que el domicilio “no funciona como bunker ni tiene relación alguna con la barra brava de Instituto”. Según remarcó, el acusado es hincha y socio del club, pero “no integra ninguna facción”.
Sobre la secuencia de los hechos, Del Bianco insistió en que, ante la fiscalía su cliente mantuvo la misma versión desde el primer momento: que se encontró con Agostina, pagó el remís y caminaron juntos dos cuadras. Allí, como no tenía auto para llevarla, la adolescente se comunicó con otra persona y, minutos después, apareció el vehículo rojo al que ella se subió.


