La industria argentina cerró el primer trimestre de 2026 con un escenario recesivo:la actividad metalúrgica cayó 4,1% interanueal en marzo, acumulando un descenso del 6,9% en el año. En febrero, la capacidad instalada fue del 54,6%, afectada por la baja demanda en maquinaria agrícola, electrodomésticos y el sector automotriz (-39% en algunas regiones). Aunque hubo una leve mejora mensual de 1,5% en marzo, la tendencia general sigue siendo negativa.

La actividad metalúrgica en Argentina profundizó su tendencia contractiva durante marzo, con una baja interanual de 4,1% y un uso de la capacidad instalada en el nivel más bajo de los últimos cuatro años, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). El sector, que reúne a diversas ramas productivas en todo el país, acumula una caída de 6,9% en lo que va del año, en un contexto de fuerte retracción de la demanda interna y dificultades crecientes para sostener el empleo.
El informe mensual elaborado por ADIMRA expone que, pese a que el índice de producción metalúrgica registró un incremento de 1,5% respecto de febrero, la comparación anual revela un escenario de contracción que afecta a la mayoría de los rubros. El uso de la capacidad instalada se ubicó en 41,8%, una marca que no se observaba desde hacía cuatro años, y que implica un descenso de 5,3 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior.
En la evaluación sectorial, se observa que la contracción abarca a los segmentos más relevantes de la cadena metalúrgica. Los rubros de otros productos de metal, bienes de capital, equipamiento médico y equipo eléctrico mostraron caídas interanuales de -6,7%, -6,6%, -6,5% y -5,8%, respectivamente. El sector fundición también retrocedió, con un descenso de 3,2%. En contraste, maquinaria agrícola avanzó 1,8%, carrocerías y remolques subieron 2,0% y autopartes aumentaron 2,1%.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió sobre el momento crítico que atraviesa la industria. “La utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos históricos expone con claridad el deterioro estructural que atraviesa el sector”, expresó. Según Del Re, “las empresas metalúrgicas enfrentan una situación crítica, con márgenes cada vez más comprometidos y un horizonte inmediato muy poco alentador. La persistente falta de demanda interna agrava este escenario y ya tiene un impacto directo y creciente sobre el empleo, configurando un cuadro de extrema preocupación para toda la cadena productiva”.

El impacto sobre el empleo también se hizo visible.
El informe de ADIMRA indica que el nivel de empleo en el sector descendió 2,6% en la comparación interanual y 0,4% respecto de febrero, lo que representa una reducción sostenida en la cantidad de puestos de trabajo disponibles en la industria.
El relevamiento estadístico, elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de ADIMRA, destaca que el uso de la capacidad instalada alcanzó el piso más bajo desde 2022. El indicador de 41,8% se ubicó muy por debajo de los valores considerados óptimos para garantizar la sostenibilidad operativa y financiera de las empresas. La contracción interanual de 5,3 puntos porcentuales en este indicador sugiere un proceso de subutilización de plantas y equipamiento, con efectos negativos en la productividad y los ingresos del sector.
La caída general de la actividad metalúrgica se produce en un contexto de deterioro de los indicadores económicos y de fuerte ajuste en el consumo interno. Las empresas del sector manifestaron dificultades para mantener los niveles de producción y empleo, ante la reducción de la demanda y el incremento de los costos operativos. El informe señala que el sector enfrenta “márgenes cada vez más comprometidos”, lo que limita las posibilidades de inversión y renovación tecnológica.
El análisis sobre el uso de la capacidad instalada revela que la industria operó muy lejos de sus posibilidades máximas, afectando tanto a las grandes como a las pequeñas y medianas empresas. La subutilización persistente de los recursos productivos impactó en los resultados empresariales y en los niveles de ocupación, según se desprende del relevamiento de ADIMRA.
El empleo, otro de los indicadores críticos para el sector, siguió la tendencia negativa. El informe de ADIMRA registró una caída interanual de 2,6% en la dotación de personal, y una baja de 0,4% respecto de febrero. Este descenso se atribuye principalmente a la persistente falta de demanda interna y a la imposibilidad de trasladar los mayores costos al precio final de los productos.
En síntesis, la industria metalúrgica argentina atravesó marzo con indicadores negativos en producción, empleo y utilización de la capacidad instalada. El deterioro de los principales rubros productivos y la contracción en las provincias líderes delinearon un escenario de alta complejidad para el sector, que afrontó una coyuntura caracterizada por el descenso de la demanda y la dificultad para sostener los niveles de actividad y ocupación.


