La Casa Rosada acelera contactos con aliados y opositores dialoguistas para evitar que el artículo 44 complique la sanción. El objetivo fue explícito: encontrar una salida política al conflicto por las licencias médicas para evitar que la reforma laboral quede empantanada en la Cámara de Diputados.
Tras el escándalo por las licencias médicas, la senadora libertaria Patricia Bullrich, salió a prometer que cambiarán el texto para que los descuentos salariales no apliquen sobre “enfermedades severas, degenerativas, irrecuperables”. Igualmente dejó una amenaza a los trabajadores: “Si te querés hacer el vivo, vas a cobrar el 50%”.

Tras las múltiples críticas de propios y extraños sobre uno de los puntos más polémicos del proyecto de destrucción de los derechos laborales que propone la Casa Rosada, el oficialismo ahora asegura que cambiará el artículo que las modificaba e introducía descuentos de entre el 25 y el 50 por ciento de los salarios cuando los trabajadores se enfermaban o sufrían lesiones por fuera del horario o el ámbito laboral.
El Gobierno sostiene que cuenta con los votos para aprobar la ley, que ya tiene media sanción en el la Cámara Alta, aunque admite en privado que, sin una corrección al régimen de licencias, el proyecto podría sufrir modificaciones que lo obliguen a regresar al Senado y retrasen su sanción definitiva. La preocupación principal no es perder la votación, sino abrir un nuevo trámite legislativo que altere el calendario de las extraordinarias.
Se analizan tres alternativas. La primera, que concentra mayor consenso, es un decreto reglamentario que establezca criterios médicos claros y garantice el pago pleno en casos de enfermedades severas, crónicas o irreversibles, siempre que estén acreditadas de manera fehaciente. La segunda opción es impulsar una ley complementaria que aborde exclusivamente el contenido del artículo 44, aunque eso requeriría un nuevo debate parlamentario. La tercera, aceptar cambios directos en el articulado, es considerada la menos probable, ya que obligaría a devolver el proyecto al Senado.
La Unión Cívica Radical juega un papel decisivo en ese esquema. Su bloque, presidido por Pamela Verasay, acompaña el proyecto y no tiene intención de bloquear su aprobación, pero exige una solución clara para el tema de las licencias médicas. Durante el fin de semana hubo contactos reservados entre referentes radicales y la mesa política del Gobierno para explorar los márgenes de una reglamentación que no altere el texto votado.
El PRO también respalda la reforma, aunque introduce su propia agenda. Su presidente de bloque, Cristian Ritondo, anticipó que insistirán en reincorporar la posibilidad de cobrar salarios a través de billeteras virtuales. En diálogo conInfobae, afirmó: “No se trata de obligar a nadie a usar billeteras virtuales, sino de garantizar que quien quiera hacerlo pueda hacerlo. Es libertad para trabajar y libertad para cobrar”. Ese planteo no pone en riesgo el acompañamiento general, pero suma una variable adicional a la negociación.
Los bloques peronistas no kirchneristas expresan mayores reservas, especialmente en provincias con fuerte impacto sindical. Sin embargo, tampoco están dispuestos a hacer naufragar el proyecto. En ese espacio se evalúa facilitar el quórum y, en algunos casos, abstenerse para no quedar asociados a una reforma sensible sin aparecer como responsables de su caída.
En tanto, la CGT se reunirá este lunes para definir las medidas a seguir.
La cúpula directiva de la CGT se reunirá este lunes para tratar la posibilidad de llamar a un paro general para la próxima semana, en claro desacuerdo con la posible sanción de la Reforma Laboral, que comenzará a debatirse en Diputados, luego de la media sanción en el Senado.
Los cotitulares de la CGT, Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola(Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) decidieron llevar a cabo un encuentro de manera virtual desde las 11.


