La Argentina experimentó una suba de 0,5 puntos de la tasa de mortalidad infantil, por primera vez desde 2002, al tiempo que las provincias más afectadas fueron Corrientes, Chaco y La Rioja.

Es el registro más alto desde 2002. La mortalidad infantil trepó de 8 a 8,5 por cada mil nacidos vivos. Expertos alertan por el impacto de las condiciones socioeconómicas.
Conforme al informe de Estadística Vitales difundido por el Ministerio de Salud, el índice pasó de 8 a 8,5 cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024, año en el que se registraron 3.513 fallecimientos de bebés menores de 12 meses.
Este aumento representa el salto más brusco desde la crisis de 2002 y rompe con una tendencia secular de descenso que se mantenía desde el año 2000, cuando la tasa era de 16,6.
Según los datos oficiales, sólo 9 de las 24 provincias lograron sostener la tendencia a la baja en el indicador, mientras que en las 15 restantes se observa un aumento, al igual que en la tasa nacional. En 4 de las 15 jurisdicciones que tuvieron aumento supera el 10% respecto a 2023 y en otras 4, supera el 20%.
Corrientes es el distrito que posee la tasa más elevada con 14 decesos confirmados, mientras que en Chaco hubo 11,8 y en La Rioja, 11,7. En tanto, Formosa y Santiago del Estero se reportaron un total de 10,7 muertes infantiles.
La Ciudad de Buenos Aires tiene el número más bajo, con 4,9 óbitos por cada 1.000 nacidos vivos, a la vez que el territorio bonaerense reflejó 1.236 fallecimientos, seguida por Santa Fe (275) y Córdoba (231).
Los únicos años de incremento habían sido de 2001 a 2002, de 2006 a 2007, de 2021 a 2022 y de 2023 a 2024.
Además, esta tasa evidenciaba una tendencia de descenso desde el 2000.
Qué es la tasa de mortalidad infantil
Se trata de la relación entre el número de niños que mueren antes de cumplir los doce meses de vida por cada 1.000 nacimientos en un año y en un área geográfica.


