El último Boletín Epidemiológico de la Salud de la Nación indica que se han registrado 7 muertes por tos convulsa en Argentina durante 2025, todas ellas en menores de 2 años, y con un historial de no vacunación. Los casos se han triplicado respecto al año anterior, con 627 confirmados y 4.825 notificaciones. Esto ha llevado a las autoridades sanitarias a alertar sobre el aumento de casos y la necesidad de mejorar las coberturas de vacunación.
Conocida como: Coqueluche, Pertussis, Tos Convulsa o Tos Ferina es una enfermedad respiratoria inmunoprevenible

La mayoría de los fallecidos no estaban vacunados.
Los bebés y niños pequeños menores de 6 meses son los más afectados, con 4 de los 7 fallecidos en este grupo de edad.
Las provincias más afectadas incluyen Buenos Aires, Córdoba, Salta, Mendoza, Tierra del Fuego, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aunque la enfermedad ya se detectó en adultos y adolescentes, lo que evidencia que la circulación no se limita a las personas lactantes.
VACUNACIÓN
La vacunación se mantiene como la principal herramienta de prevención y protección frente a la coqueluche
La vacunación de personas lactantes, refuerzos en la infancia y adolescencia, y dosis durante el embarazo para proteger a los recién nacidos. Además, se recomienda aislar a los menores no vacunados durante brotes activos y extremar los cuidados en contacto cercano con bebés.
QUE ES EL COQUELUCHE O TOS CONVULSA
Infección bacteriana respiratoria aguda producida por Bordetella pertussis, un cocobacilo gramnegativo,
productor de toxina. Afecta a todos los grupos de edad, pero los menores de 1 año y especialmente los
menores de 6 meses constituyen el grupo de mayor riesgo. Los adolescentes y adultos actúan como
reservorios y agentes de transmisión.
Conocida como: Coqueluche, Pertussis, Tos Convulsa o Tos Ferina es una enfermedad respiratoria inmunoprevenible. Afecta principalmente a menores de un año pero también a adolescentes y adultos quienes actúan como fuente de infección para los más susceptibles. Presenta elevada transmisibilidad, con tasas de ataque secundario cercanas al 90% en los contactos domiciliarios susceptibles. Se caracteriza por paroxismos, estridor inspiratorio y/o vómitos pos-tusivos. Puede manifestarse en adolescentes y adultos de acuerdo al cuadro clínico clásico pero también de forma más leve. El diagnóstico en adolescentes y adultos puede realizarse mediante cultivo y PCR (durante la fase catarral y el principio de la fase paroxística) y/o serología (durante el final de la fase paroxística y la fase de convalecencia). En este grupo etario existe subconsulta, subreporte y subdiagnóstico de la enfermedad.
Transmisión
Se transmite por contacto directo con las secreciones de las mucosas de las vías respiratorias de las personas infectadas. La infección suele ser introducida en el núcleo familiar por alguno de los hijos mayores, y a veces por alguno de los padres.
Reservorio
El hombre es el único reservorio.
Periodo de incubación
Por lo común es de 1 a 3 semanas, más frecuentemente de 7 a 10 días.
Periodo de transmisión
El momento de máxima transmisibilidad se produce durante el período catarral, antes del inicio de los
paroxismos. Sin tratamiento específico, el período de transmisibilidad puede extenderse hasta tres
semanas después de comenzar los paroxismos típicos de la enfermedad. En aquellos pacientes con
tratamiento adecuado de antibióticos específicos la transmisibilidad puede durar hasta 5 días después de
comenzado el tratamiento.
Características clínicas
Fase catarral: duración de 7 a 14 días, de comienzo insidioso, transcurre como una infección moderada
de vías respiratorias altas, con fiebre escasa o ausente, rinitis, estornudos y tos de predominio nocturno.
En neonatos los síntomas iniciales incluyen dificultades para la alimentación, taquipnea y tos.
Fase paroxística: se caracteriza por accesos repetidos y violentos de tos, los cuales suelen durar entre 1 a
6 semanas; cada serie de ellos (3 a 5) comprende una serie de golpes de tos seguidos de una inspiración
súbita con un sonido agudo, estridor inspiratorio. Los paroxismos con frecuencia culminan con la
expulsión de mucosidades claras y adherentes, a menudo seguidas de vómito. En los adolescentes y
adultos la tos seca intratable de larga duración es el síntoma principal.
Fase de convalecencia: caracterizada por la disminución gradual y progresiva de los accesos de tos;
presentándose tan solo durante el sueño, o cuando hay una gran excitación física, y desaparecen los
ruidos inspiratorios. Esta remisión de los accesos dura entre 2 a 3 semanas.
Complicaciones
La complicación más importante y la causa más común de defunción son la neumonía y bronconeumonía.
En ocasiones también se observa encefalopatía mortal, probablemente de origen hipóxico. Otra
complicación importante es la desnutrición, en aquellos niños que por la severidad de los accesos no
pueden alimentarse adecuadamente, lo cual es agravado por los vómitos que acompañan al final de los
accesos.
Tratamiento
Los agentes antimicrobianos administrados en la etapa catarral pueden mejorar la enfermedad. En la fase
paroxística no tendrían efecto discernible sobre la evolución de la enfermedad; sin embargo, están
indicados para limitar la diseminación del agente.
Los macrólidos (eritromicina, claritromicina y azitromicina) son el tratamiento de elección para el
coqueluche en mayores de 1 mes de vida. Para los menores de 1 mes se prefiere azitromicina.
Trimetoprima-sulfametoxazol (TMS) es una alternativa cuando los macrólidos están contraindicados o
existe intolerancia, contraindicados en menores de 2 meses.
Prevención
Vacunación según calendario nacional, a los 2, 4 y 6 meses, 1° refuerzo a los 18 meses (quíntuple), 2°
refuerzo al ingreso escolar (triple bacteriana celular), 1 dosis a los 11 años (triple bacteriana acelular). En
personas gestantes 1 dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo, después de la semana 20 de
gestación. Personal de salud que asista menores de 12 meses debe recibir una dosis de triple bacteriana
acelular y revacunar cada 5 años
Profilaxis antibiótica: Se recomienda administrar antibióticos específicos a los contactos del núcleo
familiar y otros contactos cercanos, sea cual fuere su estado de inmunización.


