El Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva, cerró hoy la 51° Peregrinación Juvenil a Luján con una misa en la que habló de la pobreza, del narcotráfico, a la vez que aseguró que “no hay que aflojar” ni “tomar atajos tramposos”.

“Hay muchos hermanos en nuestro país que ya no tienen fuerzas para seguir, no encuentran sentido al camino de sus vidas y han detenido su marcha. Les pesa demasiado la pobreza, las consecuencias del narcotráfico, las enfermedades, la soledad”, advirtió.
“Por ellos también peregrinamos, los traemos en la mochila del alma, porque no queremos ser un pueblo indiferente ante tanto dolor, ni tampoco dejarnos ganar por la impotencia del no se puede”, agregó el Arzobispo de Buenos Aires.
Bajo la consigna “Madre, danos amor para caminar con esperanza”,el Arzobispo remarcó que la fe es sostén frente a la adversidad. La celebración comenzó ayer y tuvo la participación de miles de feligreses, que marcharon desde la Iglesia de San Cayetano, ubicada en el barrio porteño de Liniers, en un recorrido que atravesó varias localidades hasta llegar a la Basílica de Luján.
García Cuerva apeló a la esperanza “no nos vamos a detener, a pesar de las piedras y dificultades del camino”. “Un pueblo peregrino, un pueblo que no baja los brazos, que la sigue peleando y camina con esperanza”.


