Giovanni Benavídez tiene apenas 3 meses y podría ser otro de los pacientes a quienes se les administró fentanilo contaminado.

El pequeño nació en la clínica Vélez Sarsfield de Córdoba presentó dificultades respiratorias pocas horas después de nacer. En neonatología, los médicos debieron intubarlo y administrarle fentanilo para evitar que reaccionara contra el respirador. Sólo después de la alerta emitida por la ANMAT el 9 de mayo, cuando se detectó contaminación en ciertos lotes del fármaco, la familia sospechó un vínculo entre el sedante y el agravamiento del cuadro clínico.
A partir de ese momento, el equipo médico cambió la sedación del bebé, pero el pequeño ya había contraído Klebsiella, una superbacteria resistente a los antibióticos que generalmente se propaga de forma intrahospitalaria. La familia denuncia que la infección habría ingresado junto al medicamento adulterado. La salud de Giovanni, en tanto, se mantiene en estado crítico.
Después de continuas descompensaciones y diferentes medidas médicas se logró estabilizar al bebé, pero tanto su mamá como la familia reclaman responsabilidad al control de calidad del fentanilo utilizado.
FENTANILO CONTAMINADO
Ya son 68 los fallecimientos que están siendo investigados formalmente por la Justicia Federal de La Plata. Sin embargo, familiares de pacientes afectados afirman que el número real supera las 70 personas.
Autoridades judiciales de La Plata intensificaron la recolección de historias clínicas de hospitales públicos y privados de varias provincias, en busca de trazar un patrón común en los casos vinculados a ampollas contaminadas de fentanilo.
La investigación está en manos del juez federal Ernesto Kreplak, que recientemente incorporó 20 nuevas historias clínicas remitidas por hospitales públicos y privados a lo largo del país. La cifra crece, mientras se van sumando nuevos hospitales a la ruta del fentanilo.
En todos los casos, los pacientes recibieron ampollas de tres lotes del fentanilo fabricado por el laboratorio HLB Pharma Group S.A., en asociación con Ramallo S.A., y murieron luego de registrar infecciones bacterianas graves, en especial por Klebsiella y Ralstonia. Ahora, deberán someterse a los peritajes del Cuerpo Médico Forense para confirmar la trazabilidad.
Hasta ahora, los decesos se concentraron en Buenos Aires, Santa Fe y la Ciudad Autónoma, pero el primer fallecimiento confirmado en Córdoba marcó una nueva etapa. En esa provincia, la clínica que adquirió 1.700 ampollas remitió cuatro historias clínicas —una de ellas de un adulto fallecido y otra del caso de Giovanni—, y podría haber más afectados sin registro oficial.


