En Argentina, la baja tasa de natalidad se debe a una combinación de factores económicos, sociales y culturales que llevan a las parejas a posponer o renunciar a tener hijos.
La fecundidad en Argentina ha experimentado un descenso significativo en las últimas décadas, con una tasa promedio de 1.4 hijos por mujer en 2022, inferior a la tasa de reemplazo poblacional. Esta tendencia a la baja se observa en la disminución de nacimientos por cada 1000 mujeres en edad fértil (15-49 años) y en la cantidad de hijos por mujer en general.

La tasa de fecundidad general (TFG), que mide los nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 49 años, ha disminuido de manera constante, especialmente desde 2014.
La cantidad de nacimientos también se ha reducido, con una caída del 40% en una década, según datos de 2023.
Esta disminución en la tasa de natalidad no es exclusiva de Argentina, sino que también se observa a nivel regional y global, donde las mujeres están teniendo menos hijos.
La disminución de la fecundidad no es producto del rechazo a la maternidad o paternidad sino que las barreras económicas y sociales atentan contra el deseo de ser madres o padres, plantea un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Según el informe, millones de parejas están teniendo menos hijos de los que desearían debido, principalmente, a los altos gastos de crianza, a la falta de una red de apoyo y a las escasas facilidades para combinar el trabajo con el rol de padres.
Este fenómeno, el descenso de nacimientos tiene una raíz multidimensional.
En Argentina se pueden señalar principalmente:
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Inflación y costo de vida:La alta inflación y el aumento del costo de vida dificultan la planificación familiar y llevan a muchas parejas a postergar o renunciar a tener hijos.
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Inestabilidad laboral:La incertidumbre económica y la dificultad para encontrar empleos estables también influyen en la decisión de tener hijos, ya que las parejas pueden no sentirse seguras económicamente para afrontar los gastos de la crianza.
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Cambios en las preferencias y valores:Hay una mayor tendencia a priorizar el desarrollo personal y profesional, y a buscar parejas a edades más avanzadas, lo que puede retrasar la maternidad/paternidad.
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Mayor acceso a la educación y al mercado laboral para las mujeres:El acceso a la educación y la participación de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado, lo que puede llevar a que prioricen su carrera profesional y posterguen la maternidad.
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Mayor acceso a métodos anticonceptivos:La disponibilidad de métodos anticonceptivos y la mayor conciencia sobre la salud sexual y reproductiva también influyen en la disminución de la tasa de natalidad, ya que las parejas pueden planificar mejor su familia o evitar embarazos no deseados.
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Cambios en la estructura familiar:Se observa un aumento de los hogares unipersonales y monoparentales, lo que puede reflejar cambios en los modelos familiares y en la percepción de la maternidad/paternidad.
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Programas de planificación familiar:Las políticas públicas que promueven el acceso a métodos anticonceptivos y la educación sexual pueden contribuir a la reducción de la natalidad.
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Debate sobre políticas de apoyo a la familia:Existe un debate sobre la necesidad de implementar políticas públicas que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar, como licencias por maternidad/paternidad más largas y accesos a servicios de cuidado infantil.


