En mayo, el 57,9% de los hogares de Córdoba no pudo acceder satisfactoriamente a la canasta básica alimentaria.

El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) del Centro de Almaceneros de Córdoba realizó encuestas a 2.500 hogares cordobeses y alcanzó datos que exhiben que la relativa estabilidad de los precios tiene una preocupante contracara: una fuerte merma en el poder adquisitivo, que se traduce en caída de consumo de productos de primera necesidad.
El consumo sigue en caída libre y el 70% de los comerciantes no cubrió sus expectativas de venta.
Según el mismo informe, el 57,9% no logra acceder adecuadamente a la Canasta Básica Alimentaria y el 88,4% financia la compra de alimentos con tarjetas, préstamos, fiado o asistencia estatal. Con tarjeta de crédito (24,2%), pidiendo fiado (36,7%) y con dinero prestado (7,5%). A esto, se le suma la dependencia de la asistencia social con programas como la Asignación Universal por Hijo o la Tarjeta Alimentar.
En detalle, el Centro de Almaceneros advirtió en la encuesta que el 49,5% de los hogares debió suspender al menos una comida diaria, el 30,1% reportó que algún integrante pasó hambre y no pudo satisfacerlo y el 19,6% se quedó sin alimentos durante el mes.
“Gran parte de esas familias están reemplazando la cena con una merienda tardía, insuficiente para una dieta balanceada”, explicó el titular del Centro de Almaceneros, Germán Romero. Si bien destacó que el 1,7 de inflación registrado en mayo es el más bajo de los últimos cinco años, también planteó que “los salarios no acompañan la inflación acumulada” y apuntó que “el consumo está estancado desde diciembre de 2024”.
“La situación actual genera preocupación”, agregó Romero sobre el endeudamiento de las familias. “El poder adquisitivo de muchas familias no logra superar las barreras económicas actuales“, concluyó.
El informe además revela que la venta en unidades cayó 6% en mayo respecto de abril y eso hizo que la rentabilidad tuviera una disminución interanual del 8%.
El número anualizado marca una caída del 4% en ventas respecto de mayo de 2024 y la rentabilidad disminuyó un 13%.
Se evidencia que el consumo continúa estancado y que el poder adquisitivo de las familias no ha logrado recomponerse.


