Luego de 21 años apareció un brote de fiebre tifoidea en Argentina, una enfermedad que llevaba años controlada. En los últimos días se reportaron 10 casos en la Ciudad de Buenos Aires e incluso investigan una posible muerte.

El infectólogo Eduardo López afirmó ante la agencia Noticias Argentinas que “hay una fuente común, probablemente en el agua”, en relación a los casos de fiebre tifoidea registrados en un edificio de Ciudadela.
Según explicó, esta enfermedad, causada por la bacteria Salmonella typhi, se transmite principalmente a través de agua contaminada, alimentos mal cocidos o crudos y, en menor medida, por contacto con materia fecal.
López detalló que “la fiebre tifoidea es una enfermedad aguda, caracterizada por fiebre alta, dolor abdominal, diarrea y, en casos severos, deshidratación o sepsis. Indicó que no hay riesgo de epidemia generalizada, pero sí de brotes localizados, como podría estar ocurriendo en Ciudadela”.
Además, manifestó: “La clave es la prevención, hay que hervir los alimentos, desinfectar frutas y verduras con lavandina y asegurarse de que el agua esté potabilizada”.
El especialista subrayó que ante síntomas gastrointestinales en varios miembros de una familia, es fundamental consultar rápidamente al médico para que no se propague la enfermedad.
También, advirtió sobre el uso de agua de pozo sin tratamiento adecuado y llamó a las autoridades a actuar con rapidez para detectar y controlar el foco de infección.
La Sociedad Argentina de Infectología (Sadi) enumeró los síntomas principales de la fiebre tifoidea:
- Fiebre elevada y persistente
- Dolor abdominal
- Malestar general, debilidad
- Náuseas y vómitos
- Diarrea o constipación
- Cefalea
- En algunos casos, manchas rosadas en pecho y abdomen
En los cuadros graves, si no se trata a tiempo, la infección puede derivar en perforaciones intestinales, hemorragias internas o infecciones generalizadas.


