Hinchas de clubes, partidos políticos, organizaciones sociales, sindicatos y la CGT llegaron, como estaba previsto, a las inmediaciones del Congreso para apoyar el reclamo de los jubilados por un aumento en sus haberes.
La convocatoria estaba prevista para las 17 horas. Sin embargo, pasadas las 16, cuando el número de manifestantes empezó a crecer, las fuerzas de seguridad arrojaron gases lacrimógenos sobre los manifestantes, que no lograron dispersar la protesta. Además, avanza con carros hidrantes y motocicletas, disparando balas de goma.

En las inmediaciones aparecieron volquetes con piedras, por lo que crece el temor a incidentes armados.
Un fuerte operativo de seguridad fue ordenado por la ministra Patricia Bullrich. Hay oficiales con cascos, mamporras y escudos. El Ministerio había amenazado con implementar estrictas medidas.
La presencia masiva de hinchas -impulsada inicialmente por Chacarita Juniors tras las represiones en manifestaciones previas– marca un punto de inflexión. Se sumaron adherentes de unos 30 clubes así como organizaciones como el MST, Madres de Plaza de Mayo y sindicatos completando el amplio y heterogéneo mapa de la protesta, que se repite desde hace meses contra el recorte de derechos de Milei.


