Ayer, el Concejo de Representantes aprobó por 10 votos a favor y 2 (Ribetti / Felpeto) en contra, un proyecto que elimina una parte significativa de un arroyo para dar lugar a la construcción de un supermercado. La propuesta, impulsada por el intendente Esteban Avilés y avalada por sectores de la minoría política, desató un intenso debate en el recinto, pero, sobre todo, una ola de indignación entre quienes velan por la sostenibilidad del entorno.
Tanto el concejal Ribetti como la concejal Felpeto han dejado en claro que no se oponen al desarrollo ni a la urbanización del predio en general, pero coinciden en que el punto crítico de este proyecto radica en la porción específica que corresponde al arroyo que ha sido eliminado del mapa.
De las 22 hectáreas que conforman este lote, la discusión no debería centrarse en la totalidad del terreno, sino en la vital importancia de preservar el humedal y su entorno inmediato, que cumplen funciones clave en la regulación hídrica y la biodiversidad.
El arroyo, además de ser un corredor biológico que sostiene especies autóctonas, actúa como una esponja natural que filtra el agua, recarga acuíferos y mitiga inundaciones aguas abajo. Alterar esta dinámica a través de obras de impermeabilización y canalización no solo destruye su capacidad natural de retención, sino que amplifica el riesgo de inundaciones y erosión en otros sectores de la cuenca. El enfoque debería estar en integrar el desarrollo a los servicios ambientales que brinda este ecosistema, no en suprimirlo por completo. Este cuestionamiento no es un obstáculo al progreso, sino un llamado a la responsabilidad de planificar con criterios técnicos, ambientales y éticos que prioricen el bienestar de la comunidad y el equilibrio ecológico.
“Un arroyo por un supermercado”: la polémica decisión que pone en jaque el futuro ambiental de Villa Carlos Paz
Por los Concejales Daniel Ribetti y Pía Felpeto
Villa Carlos Paz, reconocida por sus recursos naturales y su emblemático paisaje, ha sido testigo de una decisión que marcará un antes y un después en la historia ambiental de la ciudad. Ayer, el Concejo de Representantes aprobó por 10 votos a favor y 2 (Ribetti / Felpeto) en contra un proyecto que elimina una parte significativa de un arroyo para dar lugar a la construcción de un supermercado. La propuesta, impulsada por el intendente Esteban Avilés y avalada por sectores de la minoría política, desató un intenso debate en el recinto, pero, sobre todo, una ola de indignación entre quienes velan por la sostenibilidad del entorno.
El área afectada no es cualquier espacio. Se trata de un humedal de importancia estratégica, un ecosistema que actúa como cabeza de cuenca en la zona del pantanillo. En palabras del concejal Daniel Ribetti, uno de los dos votos en contra del proyecto:
“Cambiar un arroyo por un supermercado es lo más asqueroso que me tocó ver en mi trayecto como concejal. Nadie les preguntó a los vecinos si querían un destacamento policial, uno de bomberos o una sala de primeros auxilios, algo con algún sentido comunitario siquiera, que también hubiera sido debatido, pero un arroyo por un súper, es grosero.”
Una decisión con antecedentes turbios
El sector en cuestión está catalogado como inundable en el mapa oficial de Villa Carlos Paz. Aunque la empresa haga obras de canalización, especialistas advierten que estas medidas no solo son insuficientes, sino que el proceso de impermeabilización del suelo alterará de manera irreversible el comportamiento del curso de agua aguas abajo.
El concejal Ribetti argumentó su oposición con base en dos documentos oficiales, elaborados por esta misma gestión de Avilés. El primero es un estudio del ingeniero Pica de 2015, que recomienda la construcción de lagunas de retención en el área para evitar inundaciones más abajo, una problemática recurrente en la ciudad y documentada en diversos medios. El segundo, un análisis geomorfológico de 2020, que aún reconoce el arroyo como parte integral del sistema hídrico, el cual está integrado (estaba integrado) al sistema de la reserva hídrica de los gigantes.
Además, Ribetti señaló que este proyecto legaliza un proceso sistemático de destrucción ambiental que venía ocurriendo en la zona. A pesar de las multas aplicadas a los propietarios y las denuncias presentadas ante la Policía Ambiental, nunca se obligó a la empresa a remediar el daño generado. Ahora, con la reciente aprobación, las irregularidades quedan oficialmente convalidadas.
Ninguna obra civil que la empresa pueda realizar sustituirá el funcionamiento natural del humedal. La disminución de la capacidad de captación de agua, la impermeabilización del suelo y la sustitución de las lagunas de retención por una simple canalización no son soluciones reales; son excusas técnicas que intentan decorar un profundo desprecio por las funciones biológicas del sector. Es ampliamente conocido que el nuevo mapa trazado por la provincia, de manera arbitraria, fija el inicio del río justo donde termina el terreno de Cuatro Pilares, al otro lado del alambrado, como si el agua se materializara mágicamente en ese lugar. Esta visión ignora por completo los escurrimientos subterráneos y los mecanismos naturales del sistema hídrico que son fundamentales para su funcionamiento y que no pueden ser obviados sin consecuencias catastróficas.
Argumentos cuestionables y consecuencias inminentes
Durante el debate, las fundamentaciones a favor del proyecto se centraron en la conveniencia de contar con un nuevo supermercado. Una concejala llegó a justificar su voto señalando que sería un buen lugar “donde comprar un heladito”. Mientras tanto, los pequeños comerciantes del barrio enfrentan un panorama incierto.
En un recorrido por la zona, Ribetti constató la existencia de despensas, kioscos, librerías, pollerías y panaderías que operan sin habilitación por la negligencia del municipio. Según su análisis, esta situación podría estar relacionada con la estrategia de consolidar el mercado para el futuro supermercado.
“Estos pequeños comercios seguramente van a desaparecer igual que el arroyo, con el simple acto cívico y democrático de diez concejales levantando la mano”, denunció Ribetti.

Un modelo de ciudad en jaque
La aprobación de este proyecto no solo pone en riesgo el ecosistema, sino que también representa un modelo de desarrollo urbano que prioriza los intereses privados sobre las necesidades de la comunidad. Ribetti dejó en claro que, aunque reconoce la necesidad de tierras para viviendas, este tipo de decisiones están lejos de atender esa demanda. “La idea de cambiar un arroyo por un supermercado demuestra una desconexión absoluta con la c ambiental y social que atraviesa nuestra ciudad”, sostuvo.
Tanto el concejal Ribetti como la concejal Felpeto han dejado en claro que no se oponen al desarrollo en el predio en general, pero coinciden en que el punto crítico de este proyecto radica en la porción específica que corresponde al arroyo que ha sido eliminado del mapa. De las 22 hectáreas que conforman este lote, la discusión para ellos, se centra, en la vital importancia de preservar el humedal y su entorno inmediato, que cumplen funciones clave en la regulación hídrica y la biodiversidad. El arroyo, además de ser un corredor biológico que sostiene especies autóctonas, actúa como una esponja natural que filtra el agua, recarga acuíferos y mitiga inundaciones aguas abajo. Alterar esta dinámica a través de obras de impermeabilización y canalización no solo destruye su capacidad natural de retención, sino que amplifica el riesgo de inundaciones y erosión en otros sectores de la cuenca. El enfoque debería estar en integrar el desarrollo a los servicios ambientales que brinda este ecosistema, no en suprimirlo por completo. Este cuestionamiento no es un obstáculo al progreso, sino un llamado a la responsabilidad de planificar con criterios técnicos, ambientales y éticos que prioricen el bienestar de la comunidad y el equilibrio ecológico.
Rescatar también el valor de las instituciones que cuestionaron técnicamente esta decisión, el Colegio de Arquitectos, CEPIA y ADARSA, lo hicieron respetuosamente, en la audiencia pública, asumiendo su perspectiva, cosa que es digna de destacar porque son voces legítimas que hicieron cargo de su posición. Junto a ellos los vecinos que fueron a expresarse un martes a las 16hs. con 35º de temperatura y al equipo de Carlos Paz Despierta que colaboró en la difusión y en la acción de exponer esta situación.
La ciudadanía, ahora más que nunca, debe tomar conciencia de lo que está en juego. Porque, como destacó el concejal: “Cada hectárea que sacrificamos, cada comercio que desaparece, cada decisión que se toma sin consultar a los vecinos, nos aleja del modelo de ciudad que soñamos para las futuras generaciones”.


