En al menos 15 manifestaciones relevadas a lo largo del año, la respuesta estatal se caracterizó por el uso excesivo de la fuerza, teniendo como resultado:
- 1155 personas heridas, muchas de ellas con lesiones graves.
- 33 personas con impactos de balas de goma en la cabeza o el rostro, con daños severos en la visión.
- 50 periodistas y trabajadores de prensa heridos mientras cubrían las manifestaciones.
- 73 personas criminalizadas por participar en las protestas.
Incluso, estas cifras representan un subregistro de la totalidad de víctimas y casos dado que están construidas a partir de relevamientos parciales de organizaciones y organismos especializados. Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad no ha publicado e incluso en varias ocasiones ha denegado o brindado información parcial sobre los operativos y la actuación policial, evidenciando la falta de transparencia del gobierno.
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