El Indec mostró este miércoles que la recesión mantuvo la continuidad y profundizó su magnitud en la primera mitad del año, tras la devaluación de diciembre y el ajuste fiscal del 2024: el PBI cayó 1,7% trimestral desestacionalizado y de esa forma fue la tercera contracción consecutiva.
En el segundo trimestre la economía volvió a caer en términos interanuales y también en comparación con el trimestre inmediatamente anterior. De este modo, el Producto Bruto Interno (PBI) argentino se contrajo un 3,4% en la primera mitad de 2024, respecto del mismo período de 2023.
Desde el lado de la demanda agregada, fue la inversión la que exhibió el mayor deterioro, con un desplome del 29,4% respecto del segundo trimestre de 2023. Asimismo, el consumo cayó 9,8%, y el gasto público lo hizo en un 6%, mientras que las exportaciones tuvieron un salto del 31,4%, ayudando así a contrarrestar el enfriamiento del mercado interno.
Con estos números, la economía sumó su tercer trimestre consecutivo en recesión. Las últimas estimaciones parecerían indicar que en el período abril-junio se tocó un piso, aunque la recuperación se muestra muy inestable hasta el momento.
La actividad económica, en modo “serrucho”
De cara a los próximos informes, julio fue un mes con datos alentadores en materia de actividad económica. La producción de autos creció 47,5% mensual, los despachos de cemento treparon 17,2% y el crédito al sector privado exhibió un alza real del 13,1%.
Sin embargo, en agosto se observaron deterioros en los indicadores del sector automotriz, de la construcción y del consumo de energía eléctrica por parte de grandes usuarios industriales, según informó recientemente un trabajo de la Unión Industrial Argentina.
Fuente Ámbito Financiero


