El expresidente esperaba mayor protagonismo en el acto del Pacto de Mayo. Lo trataron como a uno más.

A Macri lo llamó el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien le pidió por favor que viajara a la Argentina, ya que Javier Milei quería que estuviera presente en la firma del Pacto de Mayo.
Macri viajó de Londres a Madrid, luego tomó un vuelo de casi 13 horas a Buenos Aires y le sumó otras dos para llegar Tucumán. Fue el único exmandatario de peso que aceptó asistir.
La sensación general fue de ninguneo. No le reservaron un lugar privilegiado —de hecho, lo dejaron esperando en el frío con el público general—, no lo sumaron a la firma del acta como le había asegurado que harían. Para completar tal humillación, la que si firmó el acta fue “Karina” que sin título alguno lo firmó.
El exmandatario tuvo que conformarse con firmar un libro junto a otros 800 invitados.
Ni siquiera en la transmisión oficial hubo espacio para Macri, a pesar de que conduce un partido que tiene varios gobernadores.
Cumplida la promesa de estar, Macri no pasó ni un día de más en la Argentina. Tomó otro vuelo de vuelta a Europa. En el PRO dejan trascender que no olvidará este destrato.


