The New York Times afirmó que hay conversaciones avanzadas para que el gobierno argentino acepte inmigrantes. El objetivo es fortalecer la alianza con la Casa Blanca, a pesar de la contradicción con posiciones manifestadas por la Casa Rosada.

En una maniobra que profundizará el alineamiento geopolítico entre ambas naciones, Estados Unidos y Argentina mantienen “conversaciones avanzadas” para firmar un acuerdo que permita a la administración de Donald Trump deportar inmigrantes de otras nacionalidades hacia el país sudamericano.
Según informó la Agencia NA, haciéndose eco de una investigación publicada este viernes por The New York Times, el pacto convertiría a la Argentina en un “tercer país” de acogida para expulsados que Washington no logra devolver a sus lugares de origen, ya sea por falta de relaciones diplomáticas o por la imposibilidad de obtener documentos de viaje.
La aceptación de inmigrantes provenientes de EE.UU. suena a contradicción. Y es que el Gobierno nacional informó días atrás que casi 5.000 extranjeros fueron expulsados del país o rechazados en los últimos dos meses. El anuncio lo hizo la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva a través de su cuenta de X.
“Es simple: si sos extranjero y tenés antecedentes, delinquís, querés entrar o estás de manera ilegal, afuera. Porque, como lo decimos siempre, en Argentina, el que las hace, las paga”, afirmó Monteoliva en la red social.
Triangulación de inmigrantes deportados
De acuerdo a fuentes familiarizadas con la negociación citadas por el medio estadounidense, el entendimiento aún no está cerrado pero las tratativas progresan rápidamente. La iniciativa se enmarca en la agresiva campaña de deportación masiva movilizada por la administración Trump, que busca disuadir los cruces ilegales y descomprimir su sistema migratorio derivando a los detenidos hacia naciones aliadas.
Para el gobierno de Javier Milei, aceptar estos traslados representaría un gesto de alto valor para fortalecer su alianza con Estados Unidos, incluso a riesgo de contradecir su propia retórica de endurecimiento fronterizo a nivel local. El Times destaca que estas charlas ocurren mientras la Casa Rosada intensifica sus propios operativos de control migratorio y reivindica cifras récord de expulsiones.
El mecanismo de “tercer país seguro” o acuerdos similares suelen utilizarse para enviar a nacionales de países con los que Estados Unidos tiene relaciones tensas o nulas, usándolos también como mensaje disuasorio para futuros migrantes.


